Qué ver en Nápoles: nuestros imprescindibles
El Duomo
La Catedral de Nápoles fue nuestra primera parada y uno de los sitios que sí o sí hay que visitar. Además de ser uno de los edificios religiosos más importantes de la ciudad, aquí se conserva la famosa reliquia de San Genaro, patrón de Nápoles. Si vuestro alojamiento está en el centro histórico, es un lugar perfecto para comenzar la visita.


Nápoles Subterránea
Una de las experiencias que suelen decir que vale mucho la pena pero que finalmente nosotros no pudimos ir yendo con cuatro niños y pensando que una hora y media de tenerlos que tener callados mientras hacían la explicación no era el mejor plan.
Descender varios metros bajo tierra permite descubrir túneles griegos, restos romanos, antiguos depósitos de agua e incluso refugios utilizados durante la Segunda Guerra Mundial.
Spaccanapoli y San Gregorio Armeno
Probablemente las calles con más personalidad de toda la ciudad y las más emblemáticas. Aquí encontraréis iglesias, pequeñas tiendas, cafeterías históricas, talleres artesanales y un ambiente imposible de describir con palabras. San Gregorio Armeno, además, es famosa por sus talleres de belenes abiertos durante todo el año.
Ah! y no os marchéis sin comprar un pequeño cornicello rojo, el amuleto napolitano contra el mal de ojo.


Claustro de Santa Clara
Uno de los rincones más tranquilos y bonitos de Nápoles. Después del bullicio del centro histórico, pasear entre sus columnas decoradas con azulejos es un auténtico regalo.


Barrio Español
El lugar donde se siente el auténtico carácter napolitano. Calles estrechas, ropa tendida entre balcones, scooters pasando a toda velocidad y muchísima vida. Aquí también encontraréis el famoso mural dedicado a Maradona, aunque a lo largo de la ciudad encontraréis varios.


Plaza del Plebiscito
La plaza más importante de la ciudad. A un lado se encuentra la Basílica de San Francisco de Paula y, al otro, el Palacio Real. Muy cerca también podéis visitar la elegante Galería Umberto I.


Via Toledo y la estación de metro Toledo
Aunque parezca curioso, una estación de metro puede convertirse en una visita turística. La estación Toledo está considerada una de las más bonitas del mundo y merece la pena bajar únicamente para verla. Ahora, si te puedes hacer una foto sin gente ya es toda una azaña porque está llenísima. A esta estación se tiene que pagar tíquet para poder acceder a ella y hay policia controlando que la gente no se salte los tornos.

Lungomare
El paseo marítimo de Nápoles es perfecto para cualquier momento del día. Caminar junto al mar, contemplar el Vesubio al fondo y llegar hasta el Castel dell’Ovo es un buen plan para hacer en familia y si vas con niños. Es una zona abierta donde poder correr y disfrutar de estar al aire libre.


Galeria Humberto I
Se trata de una galería comercial construida en 1890 con una arquitectura e historia fascinantes. En la planta baja se pueden encontrar algunas tiendas, cafeterías y restaurantes mientras que la zona superior está dedicada especialmente a las oficinas y espacios de negocios.


Castel Sant’Elmo
Si buscáis las mejores vistas de Nápoles, este es vuestro sitio. Aunque nosotros no lo pudimos hacer al final, en todos sitios hemos leído que es un lugar muy bonito para tener unas vistas increíbles de la ciudad. La recomendación es subir en funicular y si se puede elegir, disfrutar la hora del atardecer y ver el Vesubio y el golfo.
Si disponéis de tres días, creemos que dedicar uno completo a Pompeya es prácticamente obligatorio.
Palacio Real de Nápoles
Actualmente gran parte de la superficie del palacio está dedicada a las colecciones de la Biblioteca Nacional, mientras que el ala más antigua ofrece su mejor versión como museo, mostrando la historia de los siglos XVII al XIX a través de las estancias decoradas con todo tipo de detalles. A nosotros no nos dio tiempo de hacerlo pero a la próxima no nos lo perdemos.
Excursión a Pompeya
Pocas veces se tiene la oportunidad de caminar por una ciudad romana que quedó congelada en el tiempo hace casi dos mil años. Foros, termas, villas, teatros, frescos… recorrer Pompeya es como viajar directamente al año 79 d.C.
Nuestro consejo es reservar al menos medio día para la visita y llevar calzado muy cómodo, porque el recinto es enorme. Dependiendo de la época estaría bien sacar las entradas con antelación para asegurarte el acceso ya que han puesto un límite de 20.000 visitantes al día. Las entradas son nominales.




